Copenhague y el fracaso global de la mitigación
Era de esperarse que los EE.UU. no cambiarían de la noche a la mañana su política sobre disminución de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), al margen de quien lidera la Casa Blanca. En realidad, a nadie le sorprendió mucho el mediocre resultado de la COP 15.
En realidad, a nadie le sorprendió mucho el mediocre resultado de la COP 15, o XV Conferencia Internacional de la ONU sobre Cambio Climático, considerada el evento ambiental del año.
En vista de ello, muchos ecologistas estuvieron allí para hacer oir sus exigencias ciudadanas, vigilar los acontecimientos e indignarse por la forma excluyente y cerrada bajo la cual se desenvolvió la magna actividad. Exclusión que aumentaba, en base a un menguante sistema de entrega de credenciales, a medida que pasaba la semana e iban llegando a Copenhague los principales políticos del mundo.
Esto implicó que a mayor entrampamiento en las negociaciones de reducción de emisiones de CO2 se generasen, inesperadamente, mayores niveles de represión policial a los activistas venidos de numerosos países, entre ellos el Perú. Represión que implicó arrasar, una fría madrugada, las instalaciones y materiales de las organizaciones sociales en una sociedad considerada democrática y civilizada.
Los fines eran invisibilizar y mantener a los activistas alejados de la asamblea, en la cual al final un puñado de mandatarios firmantes acordó tibias medidas sobre un tema que impactará desde hoy y para siempre a millones de seres humanos, en especial a los más vulnerables y pobres.
Era de esperarse que los EE.UU. no cambiarían de la noche a la mañana su política sobre disminución de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), al margen de quien lidera la Casa Blanca. Pues el principal cuello de botella para aprobar esa política, impulsada mal que bien por Obama, fue durante meses precisamente el otro gran poder del Estado: El Congreso de los EE.UU., más precisamente el Senado, donde aún no ha sido aprobada la ley sobre cambio climático.
Si bien la Cámara de Representantes ya aprobó en junio una ley que propone una reducción de los gases de efecto invernadero de 17% para el 2020 en relación a los niveles de 2005, el proyecto de ley del Senado, a aprobarse el 2010, propone un objetivo de reducción de 20%. ¿Pero de qué sirve esto si al interior del Senado hay intereses particulares que han estado boicoteando su aprobación por meses?.
Intereses que vienen de fuera, a través de los famosos lobbistas, fieles representantes de las grandes empresas, y también del interior, pues ya se sabe que el 44% de los congresistas y senadores son millonarios (Sin olvidar que funcionarios como Obama y Hillary Clinton también lo son), es decir, afines a las empresas.
No menos preocupante es que ambos planes de reducción proponen instaurar un sistema de mercado de derechos de emisión (“cap and trade”), siguiendo el esquema de los bonos de carbono, cuya eficiencia en la mitigación está lejos de estar probada. Siendo evidente que estos bonos sí han permitido a unos cuantos hacer buenos negocios a costa del deterioro del patrimonio ambiental de toda la Humanidad.
Y fue precisamente este espíritu cortoplacista el que predominó en la COP 15, lo cual terminó llevando al resultado oficial ya mundialmente conocido, además del otro resultado social: la prisión rigurosa de cuatro activistas de Greenpeace que se atrevieron a expresar performáticamente su crítica.
Mientras tanto, las grandes ganadoras de un acuerdo poco exigente, por lo poco preciso, son las corporaciones multinacionales que seguirán generando SUS utilidades sin adoptar mecanismos drásticos y costosos de reducción de GEI. Es decir, seguirán internalizando beneficios mientras externalizan perjuicios sociales cada vez más diseminados. Usando el concepto de un sociólogo alemán, la sociedad del riesgo nos alcanzará cada vez más duramente a todos en su versión climática, a menos que el 2010 se dé un viraje significativo, gracias al aporte ciudadano globalizado.
www.ecoportal.net

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[...] el supuesto “cambio climático”, muchos ecologistas han concluido que esta fue un total fracaso. Vale mencionar que esto todo depende del punto de vista que lo miremos. El no llegar a un acuerdo [...]
ver The Story of Cap & Trade aqui: http://www.esustentable.com/2010/01/the-story-of-cap-trade/