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Abr

Post Reduce tu Huella

Huella ecológica

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El jueves 15 del presente en el jardín botánico de la ciudad de Quito, se presentó el proyecto denominado “Nuestra Huella Ecológica”. La huella ecológica mide el impacto de nuestras actividades las que permiten generar información que evalúa el estado de los recursos, a partir de la huella que cada uno de nosotros deja en el planeta.

En el mundo se está consumiendo más recursos de los que el planeta puede generar y se está produciendo más residuos que los que el planeta puede tolerar, por ello que la huella ecológica nos permite indicar el consumo de cada país y compararlo con otro.

Así a nivel global la biocapacidad del planeta por cada habitante corresponde a 1.8 hectáreas para satisfacer las necesidades humanas en un año. Con esta base se puede definir los espacios de uso público y la disposición de resíduos de cada ciudad. La huella ecológica nos permite determinar el área productiva que una comunidad humana requiere, con ella se puede visualizar la iniquidad social en la apropiación de los ecosistemas y posibilita hacer el seguimiento del impacto de una comunidad humana sobre los ecosistemas.

La huella ecológica de la mayoría de los países desarrollados supera a la superficie, ya que en el Ecuador la biocapacidad varía cada año con el manejo de los ecosistemas y las prácticas agrícolas, aquí se ha calculado que tiene una huella 1.5 hectáreas por persona. El cálculo de la huella se divide en cuatro categorías de consumo, tales como el cálculo de la huella de carbono, la que incluye las áreas necesarias para absorber las emisiones de carbono generada por el transporte y las fábricas.

El cálculo de la huella de alimentos, con la que se calcula el área necesaria para la plantación de cultivos, la cría de animales, de pasto, peces y las emisiones de carbono necesarias para producir los alimentos. El cálculo de la huella de alojamiento se calcula con el área que ocupan las casas y el área necesaria para suministrar los recursos usados y el cálculo de la huella de bienes y servicios suma los hábitos de gastos y ahorros que se consume en el acceso de bienes y servicios.

Ante este panorama se pueden hacer cosas muy sencillas para luchar contra el calentamiento global y reducir nuestra huella, tales como usar transportes públicos masivos, caminar, usar bicicletas, controlar la emisión de humo por el escape de los vehículos y por las chimeneas de las fábricas, mantener las llantas adecuadamente infladas, desconectar los electrodomésticos si no se usa y utilizar energía solar para secar la ropa. Utilizar comida orgánica, huertas familiares, no comprar alimentos con excesivo empaque, reducir la basura, reducir el consumo de carne, utilizar energía solar, reciclar materiales, usar productos biodegradables, adoptar hábitos de ahorro de agua y electricidad, hacer compots de los deshechos orgánicos y no usar agua corriente para lavarlos los carros.

Reemplazar las cosas solo cuando son necesarias, reciclar el aluminio, reducir el consumo de plásticos, de botellas y fundas plásticas, no mezclar la basura con desperdicios orgánicos y no producir gas metano. Sembrar árboles, detener la tala de bosques y frenar loa expansión de la frontera agrícola. Como vemos, todos debemos reducir el impacto de nuestras actividades y todos debemos comprometernos para frenar las amenazas del calentamiento global.

www.elmercurio.com.ec

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